Thursday, September 08, 2005

“¿Simple Diplomacia o Política de verdad?”

“Relaciones internacionales de Chile en el Siglo XX”



¿Simple Diplomacia o Política de verdad?: Relaciones internacionales de Chile en el Siglo XX

En Fin nos hablan de un Chile globalizado, de un Chile proxémico, tercer mundista, nos dicen “el mejor vecino del barrio”, pero ¿Qué tan cierto es esto?, ¿Qué tan real es esto para el pueblo chileno?; los chilenos en general ¿reconocen ésta imagen de país en progreso?. Es cierto que la inflación es mínima, que los números son favorables, pero ¿Qué parte de estos números le llega al común denominador?.

Es muy probable que todos critiquemos en algún momento las políticas económicas de las autoridades, que no veamos directamente los cambios y efectos que producen éstos números, pero en fin no podemos desconocer que realmente existen.

El progreso de Chile que todos pregonan no se hace sólo, existe lo que se denomina Relaciones exteriores de Chile, pie fundamental para la inserción de éste largo país en el mundo globalizado de hoy.

En el período que señalo, las relaciones de Chile con los países del mundo, en el plano bilateral, continúan desarrollándose dentro de las grandes líneas que venían del pasado. Ya fuese porque las constantes de la política exterior chilena han probado, a lo largo de dos siglos, tener una consistencia realista y responder efectivamente a las necesidades del país o porque la conciencia de nuestra pobreza imaginativa nos obliga a aferrarnos a ellas ante la imposibilidad de prever otras, el hecho es que, en esta posición de continuidad, la diplomacia ha sido un caso notable dentro de las variantes latinoamericanas. Administraciones de muy diverso signo, como de hecho lo fueron la de Gabriel González Videla y la de Carlos Ibáñez del Campo, la de Alessandri Rodríguez y la de Frei Montalva, o la de Salvador Allende y la de Augusto Pinochet[1], todas supieron mantener una coherencia razonable en su actividad internacional, dentro de las particularidades de cada régimen.

Esta línea de conducta, presenta grandes ventajas para la imagen exterior del país, debiera estar atemperada por una cierta flexibilidad, que no siempre responde al deseo de nuestros gobierno, sino a las exigencias de entorno internacional que nos rodea en cada época. Han sido las circunstancias exteriores las que han presionado sobre la Cancillería chilena a fin de orientarla en tal o cual dirección y han sido esas menos, justificado la insistencia en la diplomacia tradicional.

Chile no ha poseído, en lo que va del siglo, el peso necesario para dar a su acción internacional un tipo de iniciativa que pueda influir en un panorama mundial que aparece como enteramente controlado por las grandes potencias, por la economía y por las centrales ideológicas. A falta de este poder, el país ha debido aferrarse a sus constantes históricas, determinadas por la realidad geográfica, por su pasado, por sus recursos y por la psicología de su gente. En este sentido, su ejecutoria ha sido digna. Sin embargo, existen numerosas áreas las cuales Chile posee grandes posibilidades de acción y que aguardan una política más amplia y una iniciativa más audaz, capaces de llevarlas a cabo con la vista puesta en el siglo XXI y la proyección económica de sus recursos[2].

Como se podrá observar, muchas de estas posibilidades deben operar a través de la política bilateral, atendiendo las limitaciones del país y, muy especialmente, de la Cancillería. Es por ello que el Ministerio e Relaciones Exteriores, dentro del estilo que parece connaturalizarse mejor con la mentalidad de la raza, dedicó siempre una atención preferente a sus relaciones directas con cada nación. Cuando este tipo de políticas afectó intereses de otros países, la diplomacia chilena creó áreas de acción, relativamente pequeñas, dentro de las cuales se movió con cierta eficacia. Pero hasta la creación de la Dirección de Planificación de Política Exterior el Ministerio careció de un estudio global y pormenorizado del ámbito internacional y las evaluaciones formales que hoy conocemos responde a los informes generales o sectoriales, que las Asesorías (Política, Económica o Jurídica) preparaban para el Jefe del Estado, para los cancilleres o para el Mensaje Presidencial de cada año.

En el período que señalo, la política bilateral fue muy intensa y aguarda un estudio de detalles con mayor proporción y profundidad, por lo que yo sólo he podido enunciar a grandes rasgos lo que ha sido y es un Chile en progreso, viéndolo no como un sujeto activo de la política internacional, sino más bien como un sujeto pasivo, limitado aún al actuar de las grandes potencias, claro que Chile ha ido ganando su lugar en el exterior y así lo ha hecho notar tanto en la APEC, como en la ONU más recientemente con un secretario general chileno.
Con todo esto, podemos decir que estamos avanzando y posesionándonos lentamente en el ámbito internacionahttp://photos.blogger.com/upload-image.dol, ahora el verdadero avance sólo se dará cuando Chile progrese no sólo en la forma sino también en el fondo, o sea cuando el pueblo chileno reconozca la imagen de Chile, como un país en progreso, cuando éstos sean capaces de ver y sentir los efectos de los grandes números, en fin cuando el desarrollo Macroeconómico sea también Microeconómico.
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[1] Ver: Nueva política de comercio exterior: (1974-1979)/ Fernando Zalaquett pág. 22
[2] Transformaciones en el sistema internacional: desde el mundo de la II postguerra hasta nuestros días/ Caterina Valero Alemán pág. 13